de lejos
Que un espacio o una
forma de hacer o una idea no sean la que uno (bastante casualmente,
por sus capacidades, sus cercanías, por donde se siente cómodo o
entendido o desfiado o seducido)... decía, que uno no elija o a uno
no le toque un lugar dado, y no le dedique el poco tiempo que tiene
arriba de la tierra, no quiere decir que eso no tenga valor, ni que
quienes lo elijan estén equivocadxs, ni mucho menos que sean
enemigxs. A veces nuestros intentos de justificar (y justificarnos) por que elegimos lo que elegimos hieren a lxs que
eligen otras cosas, y a veces esa herida es inevitable, porque habla
de alejamientos reales. A veces no, y es solo por torpezas evitables.
A veces, entramos en conflicto con quienes buscan cosas parecidas,
demasiado parecidas, y al no encontrar formas de cooperar (por
orgullo, incapacidad o incompatibilidades tácticas) terminamos
creando identidades en oposición a quienes hacen y quieren casi lo
mismo. A veces, nos ayudamos sin saberlo, y sin entender mucho
lo que hacemos vamos dejando una pista, o un producto sin terminar
que alguien más puede recoger y llevar más allá de lo que pudimos. A
veces, sonreimos de lejos a quienes no podemos festejar públicamente
porque la amistad con algo demasiado lejano tensaría los pequeños
mundos que habitamos. A veces, tenemos que sentirnos más solxs de lo
que en realidad estamos porque sabemos que muchxs que quieren que
hagamos lo que hacemos no nos pueden apoyar, porque están dando
otras peleas y haciendo cosas más importantes. Pero llegado el momento vamos a dejarnos de pelotudeces y ser muchxs más de lxs
que parecemos.
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