preguntas no resueltas en teoría política

1. Podemos decir que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Es decir, entre los de arriba y los de abajo. En cada sociedad esta división es diferente, pero existe en todas las sociedades de clases.

2. La tradición revolucionaria moderna nace luchando contra lo que hoy llamamos “antiguo régimen”, que mezclaba absolutismo, feudalismo, poder religioso y partiarcal y colonialismo. La tradición revolucionaria moderna nace de una serie de revoluciones en el mundo Atlántico (Norteamérica, Francia, Haití, Hispanoamérica) que impugnaron estas estructuras. Aprendiendo de estas experiencias, el pensamiento revolucionario del siglo XIX diferenció entre revolución política y revolución social. No se trataba de cambiar al que está arriba por otro, lo que sería apenas una “revolución política”, sino de crear un nuevo sistema social en el que nadie lo esté. Esto sería lo genuinamente revolucionario, la “revolución social”.

3. ¿La revolución social puede ocurrir solamente en lo social o necesita ser simultánea a una revolución política? ¿Hay gobiernos revolucionarios? ¿Su función es gobernar bien, hacer que la gente viva bien, usar al aparato de gobierno para la revolución social o disolverlo? Acá es donde entran los difíciles problemas relacionados a la burocracia, la guerra, la dictadura, el terror y la disciplina, que entramparon al liberalismo, el jacobinismo, el blanquismo, el anarquismo, la socialdemocracia, el comunismo y otras corrientes revolucionarias.

4. Digamos, en este punto, que en el presente esa lucha es una lucha contra la clase capitalista. Pero hay que saber distinguir entre el capital (procedimiento de reinversión de la riqueza que genera más riqueza a través de un proceso de valorización, CMC'), el capitalismo (situación en la que la sociedad está organizada para que el capital predomine como forma de producción), la clase capitalista (el sector que gestiona al capital y que se beneficia de sus ganancias), el liberalismo (y otras ideologías que justifican y apoyan la administración del capital) y las organizaciones políticas concretas que defienden y aplican al capitalismo. Podemos decir que el opuesto al capitalismo es el socialismo, que lo opuesto a la clase capitalista es la clase trabajadora y que lo opuesto al liberalismo es la izquierda. Ahora ¿cual es el equivalente del capital? Es decir, ¿cual es el procedimiento que servirá como motor de un eventual sistema no capitalista?

5. ¿Será posible abolir el capital o es la forma más potente imaginable de organización? Este es el problema de “las mayores y menores potencias”. Para Marx el socialismo iba a ser más potente que el capitalismo, y por eso lo iba a vencer. Pero hoy no estamos tan seguros. Si el capital fuera la forma más potente posible de organización, ¿es posible una sociedad socialista organizada según el capital? Por ejemplo, en la que no haya clase capitalista, pero haya empresas públicas o cooperativas que funcionen con una lógica de competencia, inversión y ganancias: esto es lo que en la literatura se llama “socialismo de mercado”. Si lo único que nos molestara en el capitalismo fuera la jerarquía de clases, sería una solución aceptable. Claro, podría decirse que el capital tiende necesariamente a la concentración y por lo tanto a la reaparición de las clases. También podría decirse que la competencia es mala en si misma como lógica de organización.

6. Hay básicamente dos formas de pensar en como enfrentar a un sistema injusto: la spinozista y la cristiana. Con “cristiana” no hablo del cristianismo propiamente dicho, más bien hablo de lo que Nietszche llama “cristianismo”, es decir: ante un poderoso que nos pone la pata encima, denunciar al poder como tal, transformando al poder en vicio y a la debilidad en virtud, en el entendido de que no es lo mismo lo más justo que lo más eficiente o lo más potente. La forma spinozista, en cambio, dice que el aumento de la potencia es lo mismo que el bien, y que si una opresión es mala, lo es en la medida que reduce nuestra potencia. Si queremos derrotarla, solo podemos hacerlo creando algo más potente todavía.

7. A la postura “cristiana” se la suele acusar de resentida. Si odiás a los fuertes es porque odiás la fuerza, y entonces estás amando a tu propia debilidad, y odiando a la vida. Si alguien tiene algo que vos no, que nadie lo tenga, y si algo es para pocos, mejor que no exista. La acusación de mediocridad y resentimiento son armas poderosísimas contra cualquier que impugne un orden jerárquico. Quizás tengamos que aceptarnos como mediocres y resentidos. O quizás tengamos que destruir lo que nos queda de moral cristiana y reencontrarnos con nuestra propia potencia.

8. Una respuesta posible del “cristiano” al spinozista sería que pensar en términos de mayores y menores potencias ya implica aceptar una jerarquía y aceptar el pensamiento de los fuertes. Y un argumento sería que los que suelen pensar en términos de mayores y menores potencias suelen también pensar que los mejores (los más fuertes o inteligentes, lo mismo da) tienen que mandar. Pero Spinoza dice que no: que la democracia es la forma más potente de organización, porque desatar la potencia y la razón de muchos es infinitamente más potente que cualquier sistema que los mantenga asustados o engañados.

9. El problema es que si eso es verdad o no es en algún punto un problema empírico. Es decir: ¿realmente son más potentes las formas democráticas y horizontales? Si lo son, ¿por que no se han impuesto todavía?

10. Acá entra la pregunta sobre la aristocracia. Si los mejores son efectivamente mejores, entonces tendrán mejores resultados y serán más potentes, y vencerán a los peores. Si eso fuera así, pero de todas maneras consideráramos al poder de los mejores ilegítmo, solo nos quedaría la opción cristiana. O encontrar alguna táctica que nos permita derrotarlos con otras fuerzas.

11. Hobbes dice que los seres humanos nos movemos fundamentalmente por pasiones, básicamente la huida del miedo y la maximizacion del placer. Y dice tambipen que si no existe un soberano al cual deleguemos toda la autoridad, nos vamos a matar entre nosotros. Spinoza le discute en dos terrenos: por un lado dice que su teoría de las pasiones es demasiado poco sofisticada (es decir, nos movemos por afectos, pero son más y más complejos); y por otro, que una forma de gobierno democrática es más racional que una autoritaria. El cristiano diría que los dos están equivocados: se puede ir en contra de la pasión de miedo o de placer.

12. Habría que discutir entonces si existe una jerarquía legítima, es decir una autoridad. ¿Que hace mejores a los mejores? Los más radicales (suele llamárselos darwinistas sociales) dirían, el simple hecho de que mandan lo demuestra. Es decir, la jerarquía está de por si legitimada (esta puede parecer una posición salvaje e indefendible, pero fue filosóficamente defendida más de una vez, y tiene que ser discutida). También podría decirse que existen jerarquías legítimas e ilegítimas, según algún criterio, que puede ser de origen, de forma de ejercicio o por alguna característica de quien la ejerce.

13. Según cual sea esa característica, el tipo de aristocracia. Puede ser la fuerza bruta, que daría una dictadura militar, la riqueza, que daría una plutocracia, o el conocimiento, lo que daría una tecnocracia o una república platónica (también podrían ser la herencia, la popularidad). Si fuera el conocimiento, el supuesto sería que por ser portadores de conocimiento verdadero (como grupo, como élite) podrían llevar los asuntos colectivos mejor que la masa de los que no saben.

14. Podemos decir que hay una verdad (como sostiene la postura ilustrada) o que hay dos (como sostienen las posturas esotéricas). Esto último quiere decir que existe una verdad “profunda” a la que solo pueden acceder unos pocos, y que por alguna razón no se puede decir (la gente no la entendería, cundiría el caos, etc.), y una verdad “pública” que puede convencer a la gente y hacerla actuar de acuerdo a la verdad profunda, aún si no la conocen o no la entienden. El ilustrado objeta, y dice que si la razón es universal tiene que ser posible popularizar a la verdad (la única que hay) sin usar la autoridad o la seducción. El ilustrado se propone una democracia sustantiva luego de un proceso de educación, el esotérico no (ve esto como una ingenuidad peligrosa). Pero también puede decirse que no hay verdad o que hay muchas, o que nadie tiene que andar mostrando nada a nadie, sino que hay que llegar a acuerdos entre diferentes maneras de entender las cosas. El esoterismo, la Ilustración y el pluralismo son posiciones sobre el conocimiento, pero tienen consecuencias políticas enormes.

15. Pero volvamos al capital. El capital no es, en el fondo, una clase, sino un procedimiento formal, una forma de organización. Quizás, entonces, no estemos ante una lucha de clases, sino ante una lucha entre principios de organización, entre el capital y otros. Digo otros, porque no se trata de una cuestión binaria. De hecho, existen formas de organización no capitalistas que resisten al capital, otras que son distintas pero están subordinadas a el y otras que buscan superarlo. Existe una especie de ecosistema.

16. Quizás la vida es una forma de organización, en este sentido. La biología tiene mucho para decir sobre estas cuestiones. Dawkins, y muchos otros, sostienen que el principio de la vida es jerárquico y competitivo. Pero otros biólogos (Lewontin, Margulis) no están de acuerdo. Esta no es una discusión entre biología y política, sino que cruza a las dos. Y cuando entra la ecología, todo se pone aún más complicado. En todo caso, podríamos decir que la política es la lucha entre formas de organización de la vida humana, que incluyen ideas sobre la “naturaleza humana”.

17. Quizás haya un vínculo esencial entre lo humano y la política (está la cuestión de zoon politikon y del homo economicus). Quizás sea exagerado ligar tan directamente lo político a lo humano. Ciertamente muchas entidades no humanas participan de esta lucha. En el antropoceno, cada vez más.

18. Existe una relación profunda entre la potencia de una forma de organización y las posibilidades técnicas (y por lo tanto la ciencia) de cada época. El libro permite ciertas formas de organización, internet, otras. Es decir, la cuestión de la organización tiene una dimensión política, pero también una biológica y una tecnológica. Es la cuestión de los ensamblajes. Estos aparatos bio-político-tecnológicos están en boca de todos últimamente. ¿Puede el conocimiento sobre la vida y sobre las máquinas ayudarnos a construir el mundo que queremos?

19. Entre las formas de organización no solo hay relaciones de supremacía. Muchas veces hay alianzas, vasallajes, intermediaciones, ruinas de formas viejas, mestizajes. Muchas veces en estas combinaciones se juega la distancia entre lo micro y lo macro. Quizás Deleuze y Guattari son los grandes filósofos de este tipo de problema.

20. Quizás el gran tema de la política no es como destruir a formas de organización enemigas, sino como apropiarse de su fuerza. Quizás sea mejor subordinarlas o reorganizarlas. Para poder vampirizarlas, como el capital hace con el trabajo. Se las puede también saquear, pero a riesgo de que no se puedan reproducir. El estado o la familia son lógicas heterogéneas respecto al capital, pero que el capital protege y pone a su servicio. Quizás políticas no capitalistas podrían pensar también de esta forma.

21. También existen formas de organización totalitarias, que buscan eliminar todo lo que no siga letra a letra la forma de organización dominante, que tiene que ser la única. El socialismo puede ser totalitario, pero el capitalismo también, en la medida que exige que todo sea organizado de acuerdo a la lógica de la competencia. A este totalitarismo capitalista se lo suele llamar neoliberalismo.

22. El capital, además, es suicida. Nos va a matar a todos porque no tiene otra opción que maximizar la ganancia a cualquier costo.

23. El liberalismo es una forma de gestionar el problema de en que medida un régimen (capitalista) tolera otras formas de organización a su interior. El problema es en que medida el liberalismo puede cumplir su promesa y no inclina la balanza definitivamente en favor del capital.

24. Pero eso no liquida el problema, porque el liberalismo sostiene que al “dejar hacer”, permite que se desaten potencias que nunca podrían planificarse. Este es el argumento más fuerte del liberalismo y del conservadurismo: existen potencias y sabidurías que están más allá de la razón de cualquier individuo (sobre todo el mercado y la tradición), y por lo tanto no se pueden traer a la conciencia ni gobernar. Si bien tienen consecuencias negativas, desestabilizarlas es mucho peor. Hay un riesgo inherente a toda política reformista o revolucionaria.

25. Lo que contemporáneamente llamamos “política” es la disputa entre quienes quieren gobernar al interior de un régimen liberal en una sociedad capitalista. Esto reduce las disputas a una muy pequeña parte de lo que sucede, y por lo tanto no puede de ninguna manera aceptarse como definición.

26. ¿Qué carajo es, entonces, la democracia? ¿Alguien cree realmente que el demos decide? ¿Qué tendría que pasar para que decida? ¿Qué capacidades de organización y decisión habría que construir? ¿Qué niveles de desigualdad pueden convivir con la democracia? ¿La democracia es un sistema de gobierno? ¿Pueden convivir la democracia y el capitalismo? ¿Puede convivir la democracia con la idea de que en la sociedad hay mejores y peores?

27. La competencia es una forma poderosísima de aumentar las potencias. Si sobrevive lo que es más potente, se va a dar una retroalimentación positiva en la que la potencia va a ser cada vez mayor.

28. La jerarquía es una forma poderosísima de mantener una forma de organización. En la medida que ciertas estructuras tengan sistemas de mando y puedan ejercer la violencia, estas pueden sostenerse.

29. La división del trabajo y la especialización también son una forma de expandir la potencia.

30. Por lo tanto, es difícil esquivar la intuición de que solo se puede producir potencia creando organizaciones con cierta estructura: o bien unidad de mando y jerarquía o bien competencia. ¿Esto es verdad? Aún si lo fuera, ¿a que precio? Si no estamos dispuestos a pagarlo, volvemos al primer casillero y necesitamos considerar la opción “cristiana”.

31. Y si no, tendríamos que inventar otras. ¿Como se inventan? ¿Con que relación entre trabajo intelectual y experimentación práctica? ¿Que lugar juega en esto el pensamiento abstracto? ¿Y la investigación histórica? ¿Y la voluntad de quedar en ridículo o arruinar la vida probando algo que no fue hecho?

31. La incondicionalidad da mucho poder a cualquier lucha. Si se está dispuesto a morir por una forma, o mejor dicho, si no se está dispuesto a vivir según otra, eso genera un plus de potencia. Pero digamos que no tiene mucha gracia organizarse para el suicidio.

32. Cada forma de organización, como dice Montesquieu, tiene su principio, es decir la virtud que necesita para mantenerse. Para que haya tiranía, debe darse el principio del miedo. Para que haya monarquía, honores. Para que haya aristocracia, moderación. Para que haya democracia, el pueblo tiene que ser virtuoso. Habría que pensar cuales son los principios de las formas de organización del presente, y si queremos crear una nueva, cuales serían los suyos.

33. La corrupción, también según Montesquieu, empieza a suceder cuando se mantiene una forma de organización pero sin su principio. Todo proyecto emancipatorio se puede corromper. Esto no es algo fácil de definir, pero si es fácil de ver. La corrupción es la diferencia entre el cristinismo y la iglesia de Roma, entre la ilustración y el complejo técnico-científico contemporáneo, entre el socialismo y la Unión Soviética.

34. ¿O será que la forma estado o la institucionalización son ellos mismos la corrupción, que tiene algo que ver con lo que Deleuze llama captura? Pero también cierta dignidad de las casas viejas. Cierta elegancia de lo corrupto. Quizás incluso lo corrupto, lo medio hecho mierda, sea mejor que una máquina aceitada que va a toda velocidad la catástrofe.

35. ¿Tienen algún derecho las formas de organización menos poderosas y las personas que viven según ellas? Para Spinoza, el derecho natural es lo que es posible según la naturaleza, es decir, goza de derecho natural solamente lo que efecitivamente sucede (quizás también lo que puede suceder). ¿Tenemos la obligación de sostener algo que no se sostiene por si mismo? ¿A que costo en términos de potencia y eficiencia colectivas? Responder que no implica caer en el darwinismo social, responder que si, trae otros problemas, que no podemos ignorar. Este es el famoso problema del “voluntarismo”. También de lo “atrasado” y la “modernización”. Benjamin ha pensado en lo derrotado y las ruinas como lo que da testimonio de la historia de los no ganadores. Otros (más bien, otras) han pensado que la vulnerabilidad compartida puede producir potencia. Es también el tema de la resistencia, de lo que hace fuerza apenas por seguir existiendo.

36. Existe una forma de resistencia que acepta la forma de organización vigente, pero la boicotea desde adentro. El que está en la empresa pero no trabaja, el que hace pequeñas transgresiones, la ironía. Es posible que esto sea una táctica desesperada de formas alternativas asfixiadas.

37. Existen filosofías y formas de vida que se basan explícitamente en el aumento de las potencias. El capital las ha trabajado mucho: el management, el fitness, el coaching, el capital mismo. Tenemos que criticarlas, pero no podemos ignorarlas. Detrás de la captura y la ideología capitalista, hay conocimientos verdaderos sobre como organizarnos, como ser potentes y como adminsitrar el mundo.

38. Los sujetos subalternos son la razón de ser de la política revolucionaria. Pero decir eso, sin más, no soluciona el problema de la vanguardia. Porque los sujetos subalternos son tremendamente diversos y muchas veces tienen un fuerte apego a las formas de vida dominantes (eso, en parte, es ser subalterno). Y los conocimientos necesarios para crear formas de organización potentes no están equitativamente distribuidos.

39. Pero una postura “realista” respecto de la vanguardia (que piensa que el vanguardismo es la única forma de organizarse de forma efectiva) corre el riesgo de perderse del conocimiento que viene de la experiencia subalterna. Si el revolucionario no quiere transformase en un aristócrata (quizás eso es lo que quiere, y ese es el problema), tiene que partir de la base de que hay una verdad sustantiva en lo que la gente (de la que, probablemente, el revolucionario forma parte, aunque su autoestima aristocrática lo niegue) efectivamente piensa y quiere.

40. El problema de la aristocracia no puede desecharse así nomás. Aristocracia quiere decir “gobierno de los mejores”. Esto implica dos problemas diferentes. El primero es si existen los mejores, y quienes son. El segundo es si tienen que gobernar (¿quieren?). Para cierto sentido común es evidente que los mejores tienen que gobernar, pero el problema es que ese mismo sentido común dice ser democrático, y democracia implica un gobierno colectivo, sin mejores ni peores.

41. El pensamiento aristocático se basa en cierta noción de escasez: si querés que todos lleguen a lo mejor, lo mejor va a desaparecer porque simplemente no hay para todos. Si decís que algo es para todos o para nadie, va a ser para nadie, por lo que las posturas igualitarias son necesariamente destructivas de lo que es bueno y bello en el mundo.

42. La aristocracia plantea la cuestión como entre la cantidad (democracia) y calidad (aristocracia). Algunos pensamientos de izquierda también plantean el problema como uno entre cantidad (capitalismo, valor de cambio) y calidad (comunismo, valor de uso). Seguramente haya diferentes formas de pensar las cantidades y las calidades.

43. Para la derecha esto es sencillo. Ellos niegan sustantivamente el principio de la igualdad. ¿Que tienen en común micropolíticamente todos los discursos reaccionarios? Que postulan que alguien está por encima. Por encima de los demás, de la muchedumbre. Que tiene ciertos derechos particulares, y está por encima de la moral, por encima del derecho. Quizás incluso por encima de la verdad. ¿Que es el trasvalorador de los valores nietzscheano? Alguien que está por encima de la moral de la chusma y crea una propia. ¿Que es un emprendedor schumpeteriano? Alguien que no se rige por las leyes del mercado, sino que crea algo de tal manera que es el mercado el que se tiene que adaptar a el. ¿Que es un soberano para Schmitt? Es alguien que está por encima del derecho, y que puede suspenderlo e imponer un estado de excepción.

44. La creación de utopías, es decir de formas de organización deseadas en la imaginación independientemente de si son posibles, puede ser creadora de potencias, en tanto puede permitir una acción creativa, pero también puede reducirlas, en tanto saca el foco de las energías en la realidad, y puede crear esperanzas estériles. ¿Cual es la distancia aceptable entre la realidad y la imaginación?

45. ¿Hay una ciencia que se dedique a estas cosas? ¿Puede haberla? ¿Como estudiarla? ¿Como desarrollarla?

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