apuntes sobre el progresismo
1. El Frente Amplio
sube al gobierno, iniciando la era progresista, después de la
deslegitimación del neoliberalismo, especialmente después de la
crisis de 2002. Logró capitalizar la crisis porque se había
identificado con la resistencia y las críticas al neoliberalismo que
venían del Pit-Cnt, los jubilados, los estudiantes, los
cooperativistas y otros grupos sociales. El FA gana para salir de la
crisis, y ese es el núcleo de su relato.
2. El progresismo es
el resultado de la reflexión de la izquierda uruguaya sobre sus
derrotas en los 60, 70 y 80, especialmente la dictadura
(revalorizando la democracia liberal) y la caída de la Unión
Soviética (haciendole pensar que el capitalismo es inevitable). El
vínculo con ese pasasdo tiene mucho de traumático, y negar o huir
de ese trauma es uno de los principales móviles del progresismo.
3. El programa de
transformación social del FA se basó en la idea de desarrollo, que
fue elaborada entre figuras que venían discutiendo esto en la
izquierda uruguaya desde los 90 (Arocena, Olesker, Astori, etc.),
organismos internacionales y fundaciones (CEPAL, Banco Mundial, FES)
y la Universidad de la República (especialmente las facultades de
ingeniería, ciencias sociales y economía). En el tercer gobierno
frenteamplista, lo que venía siendo una discusión más o menos
abierta, se saldó a favor de una visión empresista,
emprendedurista, tecno-optimista, startup-ista del desarrollo.
4. El progresismo es
resultado y agente de la decadencia de las formas tradicionales de la
militancia socialista, revolucionaria y popular. Se da un proceso de
profesionalización, tecnocratización y burocratización de la
militancia (relacionada a la tercerización de políticas en
organizaciones sociales), y una vuelta de muchos a la casa,
incluyendo abundantes cierres de comités de base. Al mismo tiempo,
aparecen nuevas formas de militancia, en torno a las redes
trasnacionales de activistas/intelectuales y las “redes
frenteamplistas”. Esto hace juego con esto una estrategia electoral
fue el “corrimiento al centro” y la apuesta a los medios masivos
de comunicación.
5. La base de apoyos
organizados al FA se agrupó en torno a un “bloque social de los
cambios” que tuvo al Pit-Cnt como “columna vertebral”. En el
Pit-Cnt predominó una alianza entre Articulación (frenteamplistas
moderados) y el Partido Comunista. Fueron aliados, aunque con más de
un momento de agudo conflicto, al Pit-Cnt (y al progresismo) las
organizaciones de la “agenda de derechos” (Proderechos, Ovejas Negras y otras), un sector del
movimiento estudiantil y algunas organizaciones de derechos humanos.
El bloque social, y especialmente sus alas izquierdas, funcionaron
por momentos como “conciencia” del frenteamplismo gobernante.
6. Aunque cuando el
progresismo se fue corriendo a la derecha, eso produjo varios
movimientos relacionados: la alianza entre el FA y sus apoyos se
tensó, la legitimidad de quienes eran vistos como “progresistas”
se redujo en los campos militantes, crecieron tendencias no
progresistas en diferentes movimientos y se debilitaron los tejidos
militantes que estaban de una manera u otra ligadas al “bloque”.
El mundo militante progresista se fue desgastando gradualmente. Las
estructuras del FA se fueron desmovilizando, el movimiento
estudiantil se quebró, algunas organizaciones de la “agenda de
derechos” se acercaron al estado y otras se disolvieron.
7. Una parte
importante de la izquierda radical, el ecologismo y el feminismo
nunca participaron de la alianza progresista. Se fueron articulando
numerosas tendencias de izquierda no progresista: autonomista,
anarquista, posmoderna/contracultural, nacional-popular, marxista. Además, una escición del FA creó la Unidad Popular, que llegó a tener representación parlamentaria. Estas tendencias tuvieron sus espacios de acción en el movimiento
sindical, la academia, el campo artístico y la militancia de base. Los desencuentros entre estas tendencias fueron más abundantes que los encuentros.
8. El progresismo
tuvo una relación por momentos tensa pero mayormente pacífica con los poderes
fácticos: fuerzas armadas, medios de comunicación, clase
terrateniente, derecha política. Sus reformas, de modos sumamente gradualistas, matizados y negociados, apuntaban a reducir su poder y "democratizar" áreas de la sociedad, pero sin nunca intentar (y mucho menos lograr) quebrar su poder. Vázquez, Mujica y Astori, junto a una red de fieles operadores, fueron
los articuladores de esta relación, muchas veces a través de
sectores afines más bien oscuros (masonería, Casal, DAECPU, Manini,
empresarios “amigos”, etc.)
9. El boom de los
commodities fue la condición de posibilidad de la agenda económica
del FA. Permitió aumentos salariales y de gasto público sin afectar
intereses dominantes. La redistribución y la mejora de las
condiciones de vida se dieron gracias a una combinación de
políticas: una reforma impositiva porgresiva (que no tocó al
capital), transferencias focalizadas y aumento de la inversión en
servicios públicos. El tipo de cambio bajo fue muy importante para
transferir riqueza desde las exportaciones hacia el poder de compra
de los uruguayos (en ausencia de retenciones a las exportacines),
pero también tuvo como efecto dificultar posibles estrategias desarrollistas basadas en la
industrialización para la exportación. Se favoreció el avance del
capital trasnacional (y técnicas más intensivas) en el campo,
desplazando a terratenientes tradicionales, o más bien profundizando
su lugar como socios minoritarios del capital trasnacional. La
instalación de UPM fue un mojón importante en este sentido.
10. Las reformas
implementadas por el FA fueron eclécticas. Políticas universales
basadas en mecanismos de mercado (ref. Salud), gasto keynesiano con
control político de la economía (empresas públicas), políticas
focalizadas ejecutadas de manera tercerizada (Mides), progresisvidad
no afectante del capital (impositiva). Hay que estudiar caso a caso
sus orígenes e implicancias.
11. La “inseguridad”
fue el punto débil del progresismo. La sociedad se fue haciendo más
violenta, en buena medida a causa de la segregación y la
desintegración social que venían del neoliberalismo (pero no se
recompusieron durante la era progresista). El gobierno frenteamplista
empezó encarando la cuestión con una mirada humanista, que dio paso
rápidamente al realismo representado por Bonomi. Se aumentaron
permanentemente las penas, se construyeron nuevas cárceles, se
aumentó el tamaño de la policía. La izquierda no supo crear una
narración alternativa sobre la cuestión de la violencia, que
entendiera el complejo ensamblaje entre la policía, el crimen, los
circuitos económicos ilegales, las posblaciones que viven de ellos.
Las respuestas más fuertes vinieron de la politización de la
violencia contra las mujeres por parte del feminismo y de las amplias
coaliciones que derrotaron a plebiscitos punitivos en 2014 y 2019.
12. La cultura del
progresismo fue un ochentismo cuyo principal objetivo era superar a
la cultura revolucionaria de los 60 (aunque manteniéndola como
mística lejana). La diaria y el rock nacional de principios de los
2000 podrían ser lugares interesantes para observar esta cultura.
También la estética más “marketinera” de la “agenda de
derechos” y las campañas del FA, y la apuesta a crear un pequeño
Sillicon Valley frente a Portones.
13. El MPP fue el
gran constructor de las mayorías populares del FA, especialmente en
torno a la figura de Mujica. Es importante para entender al frenteamplismo en el gobierno conocer sus alianzas, sus
formas de organización y su extraña ideología, que viniendo de la
liberación nacional y el socialismo se fue movimiendo hacia el
nacionalismo popular y el pragmatismo radical.
14. Es probable que el progresismo sea recordado como un período
exitoso, corriendo el riesgo de que se olviden sus límites y todo
esto vuelva a ocurrir.
15. Tanto el ascenso
como la caída del progresismo coinciden a grandes rasgos con el
ascenso y la caída del giro a la izquierda sudamericana. Esto
respondió a condiciones históricas, económicas y geopolíticas: el
ciclo de protestas contra el neoliberalismo, el mantenimiento de
Cuba, la creación del Foro Social Mundial, la alianza Lula-Chávez,
las intervenciones y los cambios de política de Estados Unidos hacia
la región y el ascenso chino.
16. Durante los años progresistas se vivieron grandes momentos de alegría colectiva y de victoria. Las enormes multitudes de los actos finales y los festejos de las victorias frenteamplistas, las marchas de No a la Baja y No a la Reforma, las camisetas rojas del SUNCA reclamando la ley de responsabilidad penal empresarial, los festejos en las barras del parlamento, la sensación de progreso colectivo y de la creación de un país más vivible y más libre no fue algo menor, y no debería ser olvidado.
17. La alianza de derecha que derrotó electoralmente al progresismo incluyó a los sectores de derecha de siempre (terratenientes, burguesías varias, iglesias, militares, es decir los poderes fácticos que no quebró), pero además logró apoyos entre los múltiples descontentos con el progresismo: clases medias que no querían impuestos, pequeños comerciantes frustrados con la inseguridad, pequeños productores rurales desplazados por el capital trasnacional, clases populares que siguieron teniendo sus necesidades postergadas e incluso algunos "izquierdistas" que hicieron curiosas volteretas ideológicas.
18. No sabemos lo que pasa después.
16. Durante los años progresistas se vivieron grandes momentos de alegría colectiva y de victoria. Las enormes multitudes de los actos finales y los festejos de las victorias frenteamplistas, las marchas de No a la Baja y No a la Reforma, las camisetas rojas del SUNCA reclamando la ley de responsabilidad penal empresarial, los festejos en las barras del parlamento, la sensación de progreso colectivo y de la creación de un país más vivible y más libre no fue algo menor, y no debería ser olvidado.
17. La alianza de derecha que derrotó electoralmente al progresismo incluyó a los sectores de derecha de siempre (terratenientes, burguesías varias, iglesias, militares, es decir los poderes fácticos que no quebró), pero además logró apoyos entre los múltiples descontentos con el progresismo: clases medias que no querían impuestos, pequeños comerciantes frustrados con la inseguridad, pequeños productores rurales desplazados por el capital trasnacional, clases populares que siguieron teniendo sus necesidades postergadas e incluso algunos "izquierdistas" que hicieron curiosas volteretas ideológicas.
18. No sabemos lo que pasa después.
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